
Pues no pensaba haber salido, pero se me jorobó el plan que tenía, y, por aquello de llevar la contraria, ya que SanVillalar (Santo y martir), no es santo de mi devoción..., pues madrugué la madrugada, como decía Miguel Hernández, y a las nueve ya estaba en Vegarada. Sabía que venían los Juanderramas, más Roncha, y alguno más. Pero, atento yo, les llamé, y aún estaban tomando café en Valdepiélago, con lo que no les esperé. Y ellos, malos compañeros, me abandonaron, pues a sabiendas que me iba al Huevo, y que no se debe dejar a un colega solo en tales lares, se fueron a hacer el oso, a la Travesía de tal, cerca de Riopinos. Había visto la pala del Huevo desde Redipuertas, y no me iba quedar con las ganas.
Así que tiré para arriba, con la compañía de mis perros. Pasé por la derecha del pico Faro. La nieve estaba bien para subir. Y bajé la pala del Huevo...., y no sé si se podrá decir alguna vez, que es la mejor nieve que he pillado en mi vida, pero creo que sí, ni en pistas recien pisadas. No era ni salitre de ese primaveral, era como sal fina, como azucar. Total que me dije, no bajaré mucho, por no remontar... gira, gira, y gira, con esa nieve.... hasta que se acabó la cuesta en el camino, total que si tiro para el pueblo, llego en 15 minutos. Otra vez pieles, y remonte y sudada hasta la colladina que hay entre el Huevo y el Faro. Con esquís hasta que la pala se pone pindia, ahí con los esquís acuestas, y patada en la nieve. Luego bajada hasta Vegarada, con muy buena nieve primavera, pero no la del otro lado.
Vi algún grupo subiendo en este último tramo, y vi que no eran mis “colegas”. Así que me fui camino de Riopinos, y allí estaban los coches. Pero se ve que entre el café, lo que hacen el oso, y que estuvieron atropando leña, subieron tarde, y no se les veía aún. Total que no les esperé, pues tenía prisa.
No estuvo mal para ser sanvillalar, puto-y-no martir. Con las prisas, no llevé ni cámara. La foto está hecha desde la Morala. Se ven perfectamente el Huevo y, detrás el Faro.